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a) Excursión: acampar, silencio, rastro, salvaje, aroma, desorientados, espesura, matorrales, aletear, follaje.
Mi colegio ha planeado una excursión al bosque de las Musarañas. Tengo muchas ganas, ya que acamparemos allí, en un lugar cercano al rio. Este viaje se efectúa todos los años, pero, por distintos motivos, nunca he ido. Mañana, muy temprano, me levantare y embarcaré en esta pequeña aventura.
Ahora, estoy tumbada en mi cama, todos mis pensamientos correteándome por la mente, envuelta en el silencio de la noche.
Llegó el día siguiente, y entre el general alboroto, me despedí de mis padres y salí por la puerta.
Respiré hondo el fresco aire matinal, y observé como las gotas de rocío que yacían sobre una tela de araña relucían como un millón de diamantes.
Cuando llegué al colegio, y me subí al autobús, me di cuenta de que mi mejor amiga, Rebeca, no se encontraba allí. No había ni rastro de ella, y me figuré que había vuelto a lanzar el despertador contra la pared y se había vuelto a dormir como había hecho antes incontables veces. Rebeca era una chica de ideas disparatadas y salvajes, pero no había cosa que le gustase más que el dormir.
Cuando el autobús se puso en marcha, me llego el aroma desagradable de combustible quemado. El viaje fue largo, pero no nos perdimos ni una vez. Antes de bajar del bus los profesores nos indicaron que hace en caso de perdernos o encontrarnos desorientados.
Al posar los pies en el fangoso suelo, el desapacible olor fue sustituido por el agradable aroma del bosque.
Aquella fue una tarde indescriptible. Me gustó todo: la espesura de los matorrales, la hojarasca como una alfombra de hojas doradas, el aletear de los pájaros, el follaje de los árboles, el baile de las ramas al ritmo del viento… Este es uno de mis lugares favoritos.
b) Incendio: voraces, cortafuego, carrera, chispas, chamuscados, torsos, animales, angustia, avivar.
Las llamas voraces se esparcieron en todas direcciones. El cortafuego que habían hecho los bomberos no detuvo la carrera de aquellas chispas. Dejaba atrás árboles chamuscados; los torsos de animales yacían inertes sobre el estéril suelo. Observé con angustia el bosque, que yo solía explorar, lágrimas quemándome los ojos.
El fuego, se avivaba, y los bomberos lo detenían como podían. Una de mis lágrimas cayó en el árido suelo, y allí, nació una bella flor. Imagínate, con un millón de lágrimas, un millón de preciosas flores.
c) Aventura: trocha, fango, liana, acémila, fardos, portadores, bramido
A ambos lados de la trocha fangosa de la selva, había lianas y plantas tropicales que subían hacia el cielo en espirales extravagantes.
Solo éramos mi acémila y yo, cargados de fardos repletos de mis pertenencias. Mi abuelo había insistido en que me acompañasen portadores, para que mi pequeña exploración no fuese interrumpida por el peso de una simple mochila. Sin embargo, me negué rotundamente. Quería todo este mundo salvaje para mí.
En cualquier dirección a la que mirara, veía cientos de colores y frutas y plantas de formas inimaginables.
“Si no me equivoco, enseguida llegaré a la costa”, pensé.
Si, era cierto, puesto que ya oía el bramido de las olas.
Cuando llegué a la playa, me quité el calzado, y los pies se me hundieron en la arena caliente. Las olas, como penachos de plata, morían sobre la playa, convirtiendose en un millón de perlitas blancas.
De repente, oí un ruido, y me giré bruscamente. Un metal en medio de la malez me deslumbró, pero, la intriga superándome el temor, me acerqué con precaución.
Eran los restos de un avión, que debía haberse estrellado. Aquel lugar me produjo una sensación de tristeza. Una lágrima se me deslizó por la mejilla. En el asiento del copiloto había una caja llena de fusiles y carabinas. Salí del avión, el corazón pesado en el pecho, y ví que el Sol ya se escondía por el horizonte. Volví a casa, oyendo aún los chillidos de caimanes, y los trinos agudos de pájaros exóticos.
Hola Elisa
ResponderEliminarBonitos textos, me alegra que sigas escribiendo. Veo que no pierdes facultades. Lo leeremos en clase, ya sabes lo que nos gusta esto en el cole.
Un beso. Monse